CAPTURANDO EL SOL .
Asistimos de nuevo a una conferencia del geógrafo Alfredo Rubio, con el que ya tuvimo el placer de asistir a una de sus clases de máster en la ETSA. Esta vez hablará sobre los pensamientos de Rafael González Sandino acerca de la arquitectura climática, en el acto que tras la muerte de este profesor se realiza anualmente para conmemorarla.
La obra de Rafael titulada “El sol en la arquitectura y el espacio urbano”, ayuda a Alfredo a conocer los pensamientos, las acciones y las preocupaciones que Rafael tuvo en la escuela aproximadamente en los años 80, una concienciación medioambiental que llegó no sólo a sus alumnos, sino también a sus compañeros.
Alfredo nos aporta una serie de fechas y de textos que nos pueden ayudar a situar este texto según su contexto:
- 1972 Primer informe del club de Roma sobre los límites del Crecimiento y conferencia de Naciones Unidas sobre derecho del ser humano al medioambiente y al ecosistema.
- 1979 Hans Jonas publica “Principio de Responsabilidad”, donde espone cómo sería un manejo del ecosistema basado en la sostenibilidad y la responsabilidad. Actuar en consecuencia a tus conocimientos, no hagas algo de lo que no conozcas su impacto y por tanto, sus consecuencias.
- 1987 El Informe Brundtland, relaciona el ecosistema con las generaciones futuras, el manejo de recursos tiene que llegar a las futuras generaciones y así pueda existir un mundo habitable.
- 1982 Ecologistas, a pesar de no ser tomados en serio, pretenden conseguir poner freno al crecimiento y respetar a las plantas.
- 1992 En la Conferencia de Estocolmo se expande el objetivo de la sostenibilidad de los ecosistemas a problemas de sociedad en todo el mundo.
Rafael ya trata en el texto de una situación preocupante de la ecología en el mundo. Hay que detener la deconstrucción que está sometiendo al planeta con el aprovechamiento de la energía solar, restableciendo el equilibrio ecológico sin renunciar así a nuestra comodidad. Trata a Viturvio para llegar al pensamiento de que la casa debe acomodarse, orientarse, a la trayectoria del sol.
Rafael anuncia una nueva arquitectura compuesta, según él, de inteligencia bioclimática y sensibilidad ecológica.
Hay que cambiar la arquitectura en curso, interiorizar la naturaleza, que antes era exterior, no debemos introducir la naturaleza como algo instrumento, sino naturaleza de la que formamos parte. Somos parte del ecosistema y a la vez anomalía en el. La naturaleza es caos e incertidumbre, no solo debemos interiorizar los signos.
El hogar hospitalario deja de ser una defensa del exterior, un bunker no es hospitalario como una casa. Algo parece volverse hospitalario en el momento que se abre, es por tanto una crítica a los cercados y fronteras.
Rafael no critica la tecnología, si no que la reconoce como control que permite que el hombre pueda tener más tiempo para el estudio. El único problema es el mal uso que podemos hacer de esta.
Por último trata la integración de la arquitectura en su contexto, no sólo entender contexto como un vacío que hay que llenar, hay que entender el ecosistema, e territorio, y la cultura, todo impregnado por la tecnología.
Prosigue hablando de la inexistencia de límites en la arquitectura, a excepción de la arrogancia, que es un instante del proceso de la arquitectura. Una arquitectura que debe ser mediadora, no única.
Finalmente, nos propone que intentemos comprender el contexto de los lugares para poder así realizar la acción arquitectónica.
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