26 feb 2011

Reflexión SII_Laura Cimiano Prados_Rogelio López Cuenca


“Cercanías, de Rogelio López Cuenca, es un trabajo de crítica que, de varias maneras y a través de diferentes obras, nos permite reflexionar sobre una de las más violentas formas de dominación de Occidente: la representación.

Cercanías puede pensarse como un acto político, no solo a por los temas que aborda o por el lugar que como productor ocupa el artista, sino porque trabaja con los materiales y signos de la política para realizar un desmontaje desde el interior de la propia lógica de la representación.

Como algunas de sus obras más recientes, en este proyecto expositivo Rogelio López Cuenca se centra en Andalucía elaborando un mapa de ruta que pasa por la historia, la memoria, Al-Andalus, el orientalismo, las migraciones, el turismo y las personalidad es para evidenciar un tejido hecho de políticas de dominación.”

Así se presenta esta exposición de Rogelio López Cuenca, una crítica cargada de ironías y contradicciones dirigida a Occidente. Una de las zonas que, desde mi punto de vista, refleja enormemente esa ironía es la siguiente:


Se encuentra decorada por toda clase de objetos relacionados con la Alhambra, publicidad que aprovecha el ambiente “oriental” que se crea alrededor de este edificio para vender todo tipo de productos, ya sean camisetas, cerámica o cervezas. Pero lo que más me llama la atención son dos textos opuestos y contradictorios que nos hablan de la gran hipocresía que envuelve la publicidad antes mencionada, la hipocresía que caracteriza al mundo Occidental en este aspecto.



El primero aparece distribuido por toda la pared, en distintos tamaños, propagando una calidez y cercanía que como podemos apreciar en el segundo texto (una real pragmática de los Reyes Católicos), es inexistente, o al menos lo ha sido durante un periodo muy largo de la Historia.

A lo largo de las distintas salas que conforman la exposición aparecen varios textos que encierran una crítica directa hacia el mundo Occidental y que nos hablan de una relación de interés y de dominación con el mundo Oriental. Rogelio critica con dureza la manipulación que Occidente ha hecho de la realidad de Oriente con el objetivo de crear negocio, favorecer los viajes, beneficiarse a él mismo sin preocuparse de cuál es en verdad la realidad que allí se vive. Nos desvela cómo a través de la cultura, de la publicidad, se nos manipula y se nos transmiten unas ideas, una realidad inexistente que es la que le conviene al poder. La cultura como forma de control social.

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