Cuando empezamos el proyecto, teníamos para hacer una tapia hecha con neumáticos en el que había macetas, idea de Girón. Cuando lo hemos construido, teniamos una red poligonal de hitos hechos con neumáticos, a modo de lápidas, recordando la peatonalización de la avenida Constitución. Casi lo mismo.
La de vueltas y trabas que hemos tenido para poder construir la intervención.
Pero resulta que hace un par de semanas estabamos en la escuela montando el cementerio, y una semana después, estabamos en mitad de la calle. De verdad que me ha impresionado que un dibujo en un papel se haga real, palpable. No es como los video juegos, que no salen de la pantalla.
Habiendome dado cuenta de esto, sabiendo que los arquitectos influyen en la gente, me parece feo y de ser muy egoísta realizar un proyecto en contra de la opinión de la gente. Por que, a no ser que se trate de arquitectura efímera, la gente que va a sufrir o disfrutar el proyecto, no es el arquitecto, si no los habitantes de la zona.
Quiero decir, que la meta de todo arquitecto debería ser que al término de una obra, nadie se acuerde de él. Ese es el verdadero servicio a la sociedad, y así estariamos cumpliendo con nuestra misión de estar al servicio.
Zahorí Dmente
No hay comentarios:
Publicar un comentario