19 jun 2011

Reflexión Paralela Final

Ha sido un curso agotador, no hemos parado en ningún momento, un
frenesí de proyectos uno detrás de otro. ¿Con qué objetivo? Nuestro
aprendizaje a la hora de proyectar.
Sin duda alguna, el punto que ha determinado el orden de la asignatura ha
sido la colaboración con Catania, que ha orientado la dinámica a tratar la
calle, las personas y el contexto.
Un video o “Spot” fue el primer gran trabajo que realizamos en grupo,
consistía en explicar dentro de un pequeño margen de tiempo como es
Sevilla y qué interesa de Sevilla, pero no desde un punto de vista turístico
ni paisajístico, sino desde un punto de vista de aprendizaje proyectual.
Hay que ver el espacio con otros ojos, y no desde el punto de mira de un
turista incauto y que desconoce el contexto por el que se mueve. Debemos
saber analizar el entorno, contextualizarlo, y determinar las pautas que los
colectivos llevan a cabo en éste.
Con la capacidad que obtuvimos para reconocer lo verdaderamente
importante del contexto, comenzamos a estudiar una manzana, la Casa de
la Moneda. Allí incontables fotografías y paseos, además de múltiples
visitas a Google Maps y Earth, supusieron un desarrollo de nuestras
capacidades cartográficas para así, conocer en la mayor exactitud posible,
como funciona la manzana. ¿Para qué? Pues para llevar a cabo un proyecto
que siempre recordaremos, una intervención a escala 1:1 en plena calle, que
interactúe con el colectivo.
Asimismo, nos organizamos en grupos y comenzamos a investigar, pensar,
idear y desarrollar, hasta dar con la clave.
En mi caso esa clave fue el Filtro VHS, cuya realización fue muy compleja.
Todo comenzó con una simple idea de cajas con códigos QR escritos para
utilizar los móviles modernos. Pero esto cambió, desarrollamos varios
proyectos más hasta encontrar un cubo, lleno de cables, con un camino
interior, que guiase a las personas a un contexto distinto, donde todo se
viese de otra manera, y moverse fuese un juego. Pero a ese proyecto le
faltaba personalidad.
¿Cómo la obtuvimos? Con cintas VHS, reciclando estos antiguos objetos
que tantas horas de películas nos han regalado, junto a la reutilización de
cartón y un sistema constructivo basado en ensambles de metal, llegamos a
nuestra obra maestra.
Cubriendo todo el ancho de una calle, y unos 3 metros de largo, creamos un
sistema de pasillos modificables mediante el movimiento de unos módulos
creados con las cintas VHS, que reflejaban la luz de una forma distinta en
cada arruga de éstas, creaban un espacio denso, en mayor o menor medida
según el lugar y la cantidad de cinta que encontrásemos, y a su vez,
obtuvimos un volumen que cambiaba según las necesidades de paso.
El resultado, una experiencia única e irrepetible, que nos ha enseñado a
proyectar en grupo, a progresar individualmente, y a cooperar para
conseguir lo que buscamos.
Todo esto se ha realizado junto a un último esfuerzo por realizar una
intervención adecuada a una casa asignada para cada alumno, que bajo el
punto de vista proyectual, tiene gran variedad de opciones que debemos
descubrir mediante la prueba y el error, adecuando la intervención a las
necesidades que supongamos en dicha casa.
A este curso, hay que añadirle la visita de estudiantes provenientes de
Catania, cuyos proyectos hemos podido estudiar detenidamente, y que nos
han permitido comparar ambos sistemas de aprendizaje.
Sencillamente, ha sido todo espectacular, hemos recibido un gran apoyo
por parte de toda persona implicada, hemos aprendido y hemos disfrutado;
en general, un curso excepcional.

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