19 jun 2011

Reflexión Final, José Mª Viloca

Reflexión final del curso

Proyectos 2 comenzó como una asignatura por el estilo de Proyectos 1, obviamente, pero sin embargo se nos hablaba de que sería completamente distinta y así fue. Ya que en el curso pasado aprendimos a observar, después había que aprender a analizar lo que observas, para saber qué es lo que le hace falta a un espacio determinado (algo que es de lo más importante en la arquitectura), es decir, estudiar lo que es un contexto.

El curso se anunció que sería en paralelo con la escuela de arquitectura de Catania, en Sicilia, y que haríamos al final unos proyectos parecidos los unos a los otros, que sería con lo que finalizara el curso: intervenciones urbanas. Para eso quedaba mucho, y el recorrido que hicimos fue extenso…

Lo primero, el paseo por Sevilla fue contemplar lo que es esta ciudad en todos los sentidos, no solamente lo visual, sino todo lo perceptible. Este trabajo, que realmente nos gustó, creo, a todos los alumnos, y que nos hizo aprender sobre esta bella ciudad, terminó en un video realizado por grupos, y que intercambiamos con los alumnos de Catania.

Más tarde, supimos que la famosa intervención sería en la Casa de la Moneda de Sevilla, así pues tuvimos que analizar su contexto profundamente y realizar numerosas cartografías y trabajos, así como una intervención individual para empezar a comprender el sentido de aquel lugar. Realmente es un sitio bastante curioso, con algo de esa “magia” de la que hablaba uno de los profesores; me resultó un lugar con una paz especial.

Nos metimos después en el tema de contexto doméstico, y por ello de forma individual tuvimos que estudiar cada uno una casa de un arquitecto o estudio famoso, que nos hizo aprender bastante. Cada casa era un mundo, tenía un concepto y un contexto determinado, y estudiarlo puede llegarte a aportar mucho aunque sea una sola vivienda. Una vez realizado el estudio, teníamos que demostrar nuestra comprensión y añadirle un lugar de descanso, una especie de folly. De aquí aprendí a sintetizar ideas y necesidades de un lugar para concretarlos en una sola pieza.

A partir de aquí, fue la recta final de P2, lo más duro aunque creo también la mejor del curso. Francamente el cuatrimestre me ha gustado bastante más que P1, a pesar de que haya sido mucho más duro, además de que el resto de asignaturas de la carrera también nos hayan quitado muchísimo más tiempo.

De todas las intervenciones propuestas por los alumnos de la clase, se escogieron 5 (así la clase se dividió en 5 grupos), y nos dispusimos a llevarlas a cabo, a escala 1:1. Al principio todo parecía una locura, ya que nuestra idea, que estaba en nuestra cabeza, en ordenadores y dibujos, tenía que ser real. Muchos grupos transformaron mucho su idea, otros algo menos, y quizás los que más respetamos lo inicial, por no decir que lo dejamos casi intacto, fuimos nosotros. Poco a poco iba tomando forma, a base de pensar sobre los materiales. De aquí aprendimos que pensar sin tener nada con lo que practicar posibilidades, no sirve de nada. Delante de un papel es otro mundo, y delante del material de construcción también.

Barajando posibilidades, descartando y agregando, ideando e improvisando, el proyecto se llegó a terminar. Esto nos hizo sentirnos orgullosos de nosotros mismos y del trabajo que tanto esfuerzo nos consumió, a la vez que gustó a todo el mundo que comentó sobre él. Lo cierto es que era casi increíble levantar los 8 árboles translucidos, después de recordar ese primer día de reunión, en el que hablábamos de pegar pequeños trozos de policarbonato reciclado y llegar a los casi 3 metros de altura, como finalmente conseguimos.

Como conclusión final, quiero decir que en este curso, aunque me ha saturado bastante y ahora me termino de saturar con toda esta recopilación del trabajo realizado, me ha gustado mucho. Realmente no me esperaba que fuese a ser mucho mejor que P1 pero así fue.

Sin más, me despido.

Un saludo,

José Mª Viloca

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