Hasta el momento yo tenía al arte como cuadros bonitos, escultura o incluso literatura. Además también tenía el arte como una cosa universal, es decir, que no entiende de épocas ni lugares. Pero las obras mencionadas en la clase de Gerardo Delgado, aparte de ser totalmente diferentes a las demás obras, dependen del lugar en la que están colocadas, de manera que si se cambian de sitio casi todas, por no decir todas, perderían completamente su valor artístico.
También me fijé bastante al uso de materiales vivos que se pueden perder en la obra (lo cual conlleva tener que reponerlos) porque nunca había pensado en una conjunción como la que se hace en este tipo de arte, como la que se hace en la figura del bloque de granito con el filete.
Tras reflexionar sobre esto he llegado a la conclusión de que el arte no tiene por qué ser una cosa meramente bella sino que tiene que tener un contexto más amplio, como que llegue a la gente de forma especial, que retransmita un mensaje específico o que tenga connotaciones concretas sobre algún tema.
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