El primer ejemplo que se nos viene a la cabeza son los graffittis, esa peculiar forma de expresión de algunas personas, artistas o no, que nos acompañan paseando por la calle.
Es el caso de Bansky, un singular graffittero que se dedica a plasmar en las paredes situaciones que provocan una gran polémica en la sociedad. Sus graffittis son considerados como arte, hasta tal punto que el ayuntamiento de Bristol reparte panfletos a la policía para que aprendan a diferenciar sus graffittis de los demás y no se borren.Otro caso de intervención artística son las Crown fountain towers de Chicago del artísta español, Jaume Plensa. Básicamente es una piscina de granito negro entre dos torres de bloques de cristal de 15 metros donde se proyectan videos de caras, por ejemplo. Están en funcionamiento entre los meses de Mayo a Octubre y es un punto donde se congrega mucha gente.

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