7 mar 2011

Cercanías (Rogelio López Cuenca)_ LOLA CARUNCHO

Tras haber visitado la exposición propuesta en la asignatura, las fuertes críticas derivadas del artista Rogelio no dejan indiferente al espectador. El autor ataca ferozmente la cultura occidental no sólo por sus acciones del pasado, sino también por su comportamiento actual. Bien es cierto que nada puede justificar el aislamiento y desprecio con que los occidentales trataban a los extranjeros, pero ¿acaso tiene sentido publicar esta postura hoy en día?

Coincido con Rogelio en la desvergüenza por parte de muchos lugares geográficos que explotan tus recursos con fines totalmente inmorales y negativos. Si se sigue este curso, la sociedad del futuro próximo será recordada como la época del interés propio y el triunfo del egocentrismo. Con la exhibición social y internacional de muchos municipios, éstos han terminado por caer en un narcisismo extremo que les imposibilita ver otras realidades de calidad. Directamente, las consecuencias recaen en sus ciudadanos, en personas que no son capaces de pensar por sí mismas y así se recrean en una misma inculturalidad que lleva persistiendo en nuestro mundo occidental más de diez siglos.

¿Cómo pretendemos avanzar hacia el futuro, sino hacemos más que resfregar con orgullo nuestro pasado? Pienso que las personas son abanicos tan grandes e inexplicables que da vergüenza que de comporten con esa desfachatez infantilona que ya queda muy vista. A tiempos nuevos, objetivos nuevos. La importancia del éxito de nuestro país se deberá al esfuerzo que hagamos sus habitantes por mejorar individualmente, pues como dijo Napoleón, "una nación es la suma de sus habitantes".

Las reflexiones que han ido surgiendo conforme analizaba la exposición de Rogelio López Cuenca me han sorprendido extraordinariamente, pues me han demostrado la capacidad de conglomerar distintas viviencias y hechos en un tema concreto, diseminando en diversos campos lo que hoy en día se sabe de ellos. No hace falta haber vivido en otras épocas, pues no se entiende su contexto. Hace falta mirar bien al frente y corregir lo equivocado. Y hacerlo siempre de manera colectiva, con un ánimo de cambiar nuestro entorno, y que no sólo egocéntricamente cambiemos de forma individual.

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