El arte, hasta ahora, siempre había estado completo sin tener en cuenta el lugar en el que estuviera. Como puede ser el David o tantas otras cosas que aunque los cambies de sitio siguen siendo la misma obra.
Actualmente no ocurre tan así. La diapositiva que nos enseñó Gerardo de un “medio cuadrado”, completa con el propio árbol lo demuestra claramente. La pieza en sí no tiene ningún valor porque son un par de barras unidas con un ángulo recto. Pero en el sitio adecuado y en el momento adecuado coge mucha fuerza, por decirlo así. Ese árbol dentro de un tiempecito será más grande y las barras se quedarán cortas y no podrán completar el cuadrado.
O una serie de cubos en el suelo, en una pendiente que estaban leyendo el suelo…
Por eso el arte moderno es tan especial, porque es como si además de lo que la obra tiene necesitas de un dónde, un cuándo y un quién. De aquí se deriva que si está incompleta se puede completar mal, como me pasa a mí, que muchas de estas obras no las entiendo, y claro, pierden su valor.
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